Peronismo dividido
El peronismo celebra el Día de la Lealtad con actos separados y liderazgos en disputa
Este enfoque examina la fragmentación del movimiento peronista evidenciada en la jornada, con Kicillof en La Matanza y la movilización a la casa de Cristina Kirchner. Se nutre de las descripciones de los actos divididos y las tensiones internas mencionadas en las coberturas.
El peronismo conmemoró el Día de la Lealtad con una serie de actos separados que reflejaron las divisiones internas del movimiento. Mientras el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó un encuentro en La Matanza, militantes se congregaron en el domicilio de la expresidenta Cristina Kirchner en la Ciudad de Buenos Aires, y Máximo Kirchner realizó su propio acto en Chaco.
Desde un predio en González Catán, Kicillof agradeció la participación de la militancia y criticó al presidente Javier Milei, a quien calificó de "che pibe" de Estados Unidos. Afirmó que "sin justicia social no hay libertad verdadera" y recordó que el 17 de octubre de 1945 fue una "gesta histórica" que dio voz y derechos a quienes no los tenían. La vicegobernadora Verónica Magario, en su discurso, sugirió que Kicillof podría ser un líder necesario, y el público coreó "¡Axel Presidente!". El gobernador también defendió a Cristina Kirchner, señalando que está "injustamente presa por defender nuestras banderas", y llamó a construir una alternativa para "recuperar la Argentina para los argentinos".
En paralelo, agrupaciones peronistas y kirchneristas se movilizaron hacia la residencia de Cristina Kirchner en San José 1111, Constitución. La expresidenta salió al balcón para saludar a los manifestantes con el tradicional gesto de la "V". El Partido Justicialista difundió un comunicado equiparando la situación judicial de Kirchner con la proscripción de Juan Domingo Perón, instando a la militancia a luchar para revertir el fallo de la Causa Vialidad. Por su parte, Máximo Kirchner, junto a Jorge Capitanich en Chaco, afirmó que su madre está "secuestrada" por el poder económico y criticó a "dirigentes conformistas" del espacio.
La jornada evidenció la falta de una celebración unificada y las disputas por el liderazgo de cara a las próximas elecciones. La Cámpora y otros sectores kirchneristas concentraron su atención en la figura de la expresidenta, mientras Kicillof, acompañado por intendentes y dirigentes de su espacio, buscó mostrar fortaleza política y ratificó sus aspiraciones de proyectarse a nivel nacional, señalando que el peronismo "va a volver a gobernar la Argentina el año que viene".