Política exterior de EE. UU
La suspensión de sanciones a Rusia reaviva la tensión entre Trump y el Congreso
Donald Trump suspendió la aplicación de sanciones a Rusia, generando una fuerte reacción bipartidista en el Congreso de Estados Unidos. Legisladores expresaron indignación ante lo que consideran un desafío a su autoridad.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, decidió suspender la aplicación de un paquete de sanciones económicas contra Rusia, apenas días antes de que entraran en vigor. La medida, anunciada mediante una orden ejecutiva, provocó una fuerte indignación bipartidista en el Congreso, que había aprobado la legislación con un amplio consenso.
La ley, conocida como Ley Lindsey Graham, buscaba aumentar la presión económica sobre el Kremlin por la invasión de Ucrania, iniciada en 2022. Contemplaba la imposición de aranceles de hasta el 100% a productos rusos y penalizaciones directas a los principales compradores de petróleo y gas de ese país, así como a las naciones que ayudaran a Moscú a eludir el bloqueo financiero. El Senado había respaldado esta normativa con 86 votos a favor y 11 en contra. El senador republicano Thom Tillis de Carolina del Norte cuestionó la decisión, preguntando qué parte de hacer cumplir una ley aprobada por el Senado no se entendía, y consideró "inconcebible que esta administración esté capitulando ante un dictador ruso". Por su parte, el senador demócrata Chuck Schumer de Nueva York afirmó que "al darle soporte vital a la economía rusa, el pacto de Trump con el diablo se vuelve cada vez más sucio". La senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, sostuvo que Trump "desafía" al Congreso y "permite que Vladímir Putin continúe su guerra de agresión".
La Casa Blanca justificó la suspensión de las sanciones, que permanecerán congeladas de manera indefinida, alegando "intereses nacionales" y "preocupaciones de seguridad nacional". Esta acción se suma a una postura más cercana de Trump hacia Rusia, que incluyó un reciente acuerdo para importar diésel ruso y críticas públicas al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, a quien no considera adecuado para negociar con Washington.
Desde Rusia, Kirill Dmitriev, representante del Kremlin, calificó la suspensión como un "momento importante y realmente histórico". En Ucrania, Zelenski expresó su esperanza de que las sanciones pudieran reactivarse y manifestó sentirse traicionado por las iniciativas de Trump. En respuesta, las fuerzas ucranianas reanudaron los ataques contra refinerías rusas. La decisión presidencial llega semanas antes de los comicios de medio mandato del 3 de noviembre, con el Congreso en receso, lo que dificulta una respuesta legislativa inmediata.